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El reciclaje textil será la CLAVE


Montaña de ropa desechada

¿Por qué Europa está poniendo los ojos en el reciclaje textil?


Muchas veces se piensa que las consecuencias medioambientales derivadas de la industria de la moda acaban con su llegada a tienda, o cuando uno compra el producto. Pero el impacto ambiental es elevado a lo largo de todas las etapas de producción del mismo.

El lavado, planchado y secado de estas prendas implican el uso de recursos, en donde se generan microplásticos y la emisión de CO2.


Por otra parte, si acaban en vertederos, se degradarán emitiendo altas cantidades de GEI (gases de efecto invernadero). Pero si tenemos en cuenta que las telas desechadas no son ni orgánicas, ni naturales, por lo que tardan miles de años en descomponerse para volver a la tierra, y cuando lo hacen, liberan miles de partículas de microplástico y hasta 11 sustancias tóxicas según Greenpeace que contaminan el planeta entero.


Es por ello que el mundo está virando hacia producciones zero waste en donde el reciclaje textil tiene un rol muy importante cuando se busca minimizar y optimizar la gestión de residuos en el mundo.


Compramos el doble de ropa que en los años 2000


Teniendo en cuenta que la producción anual de prendas se ha disparado desde el año 2000, doblándose, los números para 2025 serán aterradores. Los datos globales cifran en aproximadamente 100.000 millones la producción de prendas de forma anual, destinadas a moda (60%), a hogar (25%), a usos técnicos, como cuerdas, redes de pesca, etc (15%).


Esto nos mueve a mirar hacia una economía circular, y ser conscientes de la necesidad de apuntar hacia el reciclaje textil que se enfoca en la disminución del consumo de recursos en el proceso de producción de prendas nuevas. Con esto también se consigue reducir costes logísticos y de mantenimiento de prendas de nueva creación, en donde se utilizan materias primas vírgenes.


Las metodologías del reciclaje


El reciclaje en el sector textil se puede llevar a cabo a través de distintas metodologías (mecánicas o químicas) y utilizar diferentes tecnologías y recursos (como botellas, residuos de fabricación, residuos de redes, alfombras, tejidos, etc.).


Uno de los procesos de reciclaje más desarrollados es el reciclaje mecánico de las fibras sintéticas (sobre todo del poliéster que es la más utilizada), en el que el material se funde y se vuelve a extruir, generando una nueva fibra. Sin embargo, muchas de las fibras recicladas no vienen de residuos textiles sino de otras fuentes como plásticos usados.


Las fibras naturales, como el algodón, son también recicladas por vía mecánica. Los residuos se clasifican por color y material, y son triturados, incluyendo procesos de desfibrado y corte. A medida que las fibras se acortan y se dañan en el proceso de reciclaje, sus propiedades tienden a deteriorarse por lo que es necesario mezclarlas con fibras vírgenes de alta calidad para aumentar la resistencia del producto final.


El proceso de reciclado químico surge debido a las limitaciones del reciclado mecánico. En este caso, los residuos son transformados en un reactor químico para volver a su estado original, recuperando la calidad del material original.


¿“Reciclado” y/o “reciclable”?


Un producto que contiene contenido reciclado no es necesariamente reciclable. Las fibras recicladas a menudo se mezclan con fibras vírgenes para lograr el nivel requerido de ciertas propiedades, como la resistencia, adaptabilidad, secado más rápido. Esto no es un gran problema cuando las mezclas se realizan entre fibras naturales pero cuando se mezclan grupos como el algodón (natural) y polyester (sintética), esto puede dificultar el reciclaje eficiente del producto al final de su uso.


La ropa debe ser monomaterial para que se pueda reciclar de manera efectiva. Esto elimina o minimiza el procedimiento a menudo difícil de separar los elementos individuales del producto y, de hecho, su composición material, antes del reciclaje.


El reciclado de textil sólo se realiza luego haber pasado por la clasificación para descartar aquello que aún puede utilizarse tal como está y, posteriormente por la reutilización del textil que comprende aquella antigua prenda. Si no se puede puede utilizar ni la prenda, ni el material el proceso de reciclado comienza.


Plantas como Soex o I:CO, ambas situadas en Alemania, gestionan cientos de toneladas procedentes de toda Europa cada día. Ambas tienen un tamaño aproximado a unos 13 estadios de fútbol. Estos son solo 2 ejemplos de las muchas plantas de reciclaje que existen en Europa. Sin mencionar la que estamos comenzando aquí en España con MENOStrash, la primera en donde nada se envía a otros países, en donde realmente todo se recicla.


Es por ello que Europa está viendo el reciclaje textil como la clave para reducir las consecuencias medioambientales derivadas de la industria de la moda, ya que en lugar de depender de la extracción de recursos, el consumo de químicos, agua y energía necesarios para producir materiales vírgenes, la reutilización de materiales de desecho podría eliminar la necesidad de algunos recursos y procesos.


Aparte de reducir la contaminación al desviar los textiles del vertedero y la incineración, y por supuesto evitar seguir contaminando los países de América Latina, Europa del Este y África.


¿Te unes a la revolución del reciclaje textil?


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